A llegado Vanelan, un agua de niebla que nace en las costas de la cuarta región y nos cautiva por su perfecto equilibrio y balance gracias a su baja mineralidad.

Vanelan, liviano en Mapudungun, es extraída en el cerro Santa Inés, en la Cordillera de la Costa frente a Pichidangui. Con 689 metros de altura sobre el nivel del mar, el cerro es una reserva para más de 200 especies de flora nativa. Fue en ese cerro que Hugo Castro, observaba como casi todas las tardes la niebla empapaba los boldos, olivillos, naranjillos y lúcumo chileno que pueblan el cerro, impresionando como las gotas caían como si estuviera lloviendo.

En ese tiempo ya la universidad Católica del Norte tenía estudios en esa materia, y guiado por el Dr. Carlos Espinoza, denominado el “padre de la camanchaca”, Castro replicó una estructura sostenedora de malla obteniendo resultados sorprendentes. Treinta años después su nieto Pablo Santa Maria junto a su amigo Francisco Giménez asumen el legado, creando Agroniebla y retomando el objetivo de buscar nuevos usos al agua proveniente de la niebla.

Gracias a sus propiedades organolépticas, particular composición y delicado equilibrio en sales que mantiene el paladar limpio y fresco, es el complemento perfecto para maridar vinos, licores y comidas, desde cenas con tus amigos hasta catas especializadas. Ideal para preparar todo tipo de infusiones y altamente recomendada para quienes deben mantener una dieta baja en sodio, dada su característica pureza.

Extraída gracias a un proceso respetuoso con la naturaleza, que no consume energía ni genera residuos, estará disponible en supermercados y restaurantes.

Puedes ver más de Vanelan en su sitio web, www.vanelan.com